RESUMEN
Después de varios contratiempos
con los exámenes y trabajos de final de curso vuelvo a poder publicar. En este
caso sobre lo acontecido el pasado domingo en el circuito Giles Villeneuve en Montreal,
que nuevamente acoge el Gran Premio de Canadá. La proximidad de los muros a la
pista, las curvas enlazadas de alta velocidad y la larga recta que desemboca en
“el muro de los campeones”. Hacen de este circuito una prueba muy singular, que
sin duda pone a prueba a todos los pilotos e ingenieros.
Tras la superioridad de Mercedes
el viernes, endosándole un segundo a sus rivales directos de Ferrari, el sábado
la situación se revirtió en favor de los de Maranello (en parte por los
problemas de fiabilidad de Mercedes y el accidente de Hamilton el los libres 2),
y parecía que podían tener alguna posibilidad de hacerse con la Pole. Y así fue
como después de una agitada clasificación, Sebastian Vettel de la mano de su
SF-90 marcó el mejor registro de la sesión y dejó a Lewis Hamilton y Mercedes
en una situación lago incomoda después del error de Bottas.
Ya el domingo, la gran mayoría de
aficionados se relamía por ver la primera victoria de la Scuderia en lo que va
de temporada, y poner fin a la agonia que está suponiendo este 2019 en la casa del
cavallino rampante. La carrera comenzó sin incidentes, Vettel parecía cómodo
y logró un pequeño colchón sobre Hamilton, que no terminaba de descolgarse y se
mantuvo de forma constante como una mancha plateada en los retrovisores del líder.
La carrera siguió su curso y
Hamilton comenzó a recortar distancias con el alemán, Hamilton hacia de su Mercedes
el coche más útil en los dos primeros sectores, pero Vettel era capaz de
contener al británico en el tercero, gracias a la potencia que su motor Ferrari
le proporcionaba en la larga recta trasera. La continua presión de Hamilton hacía
presagiar que viviríamos un final no apto para cardiacos entre los dos pilotos
con mayor estatus de la actual parrilla. Pero en la vuelta 48, en la chicane que
conforman las curvas 3 y 4, Sebastian Vettel entró muy pasado y se vio forzado
a saltarse la curva por la hierba. En su reingreso en la pista, para evitar que
Lewis le adelantase el de Ferrari fue directo a taponar de manera sutil la
trazada normal (zona más próxima al muro) y así conservar la posición. Hamilton
se quejó, Vettel se defendió, y la FIA abrió una investigación, pero parecía que
quedaría en nada.
A partir de esta maniobra Vettel aumento
notablemente su diferencia con el segundo clasificado (más de dos segundos),
pero la situación dio un giro de 180 grados cuando la FIA comunicó que a causa
de la maniobra anterior sumarían 5 segundos al tiempo final del alemán, cuando
cruzase la bandera de meta. La sorpresa que supuso la noticia hizo que el muro
de Mattia Binotto comenzase a echar humo, lo que se tradujo en un considerable descenso
del ritmo de su piloto, quien no paraba de excusarse de manera absurda por la
radio.
El resultado final ya lo
conocemos todos, Hamilton se pegó a su rival, asegurándose la victoria, y Leclerc
a poco estuvo de recortar la distancia que le permitiría auparse al segundo
escalón del podio (más tarde el monegasco reconoció que desde el muro no le habían
avisado de la penalización a Vettel, por lo que, si lo hubiesen hecho, seguro
que la joven promesa hubiese podido elevar su ritmo y arrebatarle a Sebastian
la segunda posición).
Tras la vuelta de regreso a
boxes, vimos otro espectáculo producto de la frustración de Vettel que convirtió
la ceremonia del parque cerrado y de podio en un espectáculo bochornoso (no
aparcó en parque cerrado, fue directo a la sala de control de los comisarios,
cambió los carteles de sitio, no celebró con el champan, y sus palabras en la
entrevista).
OPINIÓN
Como todos los aficionados que
vimos la carrera tengo mi opinión personal sobre la intencionalidad del movimiento
con el que Vettel reingresa en la pista, la sanción, y el show del tetracampeón
del mundo una vez finalizada la carrera.
Siendo claro, yo si considero justa,
o por lo menos aceptable la decisión de la FIA de sancionar a Vettel, y el
motivo es que, desde la cámara subjetiva del alemán, se puede observar como controla
perfectamente su Ferrari una vez vuelve al asfalto, pero evidentemente Sebastian
era consciente de que la velocidad de Hamilton en ese momento era muy superior
y solo tenía una forma de mantener el liderato: forzando a Hamilton a levantar
el pie del acelerador. Una situación parecida vivimos en las primeras vueltas
del GP de Japón el año pasado, cunado Verstappen forzó a Kimi a pisar la graba,
para no perder la posición tras haberse saltado la primera de las curvas de la última
chicane de Suzuka; en aquella ocasión los comisarios aplicaron la misma sanción
que en este caso y nadie protestó.
Como dije antes, el teatrito y el
victimismo del de la estrella de Ferrari, hace que su imagen salve los muebles,
después de lo que al fin y al cabo no deja de ser otro error bajo presión del alemán,
que podemos sumar a su colección, cada vez más amplia. Además, a esto tenemos
que sumarle lo delicada que es la situación que atraviesa el equipo de Maranello,
que necesitan una victoria como agua de mayo, para poder sofocar las criticas
de la prensa, y degustar el primer sabor dulce de una temporada repleta de
amarguras.
Pero cuidado, no sería justo
achacar el bajo rendimiento de la escudería transalpina a los pilotos, quienes poco pueden
hacer con un monoplaza que apenas comprenden sus creadores y cuyo potencial
sigue sin relucir con regularidad. Tan solo en las pistas más extremas (como Bahréin,
Bakú o ahora en Montreal), hemos podido ver a Leclerc y Vettel por delante de
los de Toto Wolf, eso se traduce en un clarísimo error a la hora de diseñar el SF-90;
como dijo Nico Rosberg en un análisis de la qualy este sábado en Montreal.
Y para concluir, creo que es otro
ejemplo del mal funcionamiento interno del equipo Ferrari en lo que va de
temporada, se vuelve a reflejar en el trato de los jefes del equipo de carrera hacia
su joven promesa, Charles Leclerc. El monegasco cada Gran Premio tiene que asumir
las consecuencias de algún error de estrategia, como en Cataluña o Mónaco; de
fiabilidad Bahréin; u ordenes de equipo como en Australia, China, o este mismo
fin de semana en Montreal, cuando no fue advertido de la sanción de su compañero.
Esta última de todas las ordenes de equipo me parece la más indignante de todas
las que este año ha tenido que soportar.
El hecho de guardar el secreto
por radio significa ocultar información sobre la carrera a uno de sus pilotos,
lo que pone de manifiesto un favoritismo claro del equipo por el alemán, además
de injustificado ya que en lo que llevamos de temporada Vettel no ha hecho méritos
que demuestren que su nivel está por encima del de su compañero, y por lo tanto
merezca un trato preferencial en el equipo.
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